Perfil económico del senior: 1 de cada 4 jubilados está empleado y el 66% de los que trabajan es por necesidad
13.05.2017

De acuerdo a la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez 2016, de la UC y Caja de Compensación Los Andes, el 16% de los adultos mayores que trabajan lo hacen porque les agrada, e igual porcentaje porque quieren seguir activos.  


Mucho se ha debatido en los últimos años, especialmente durante 2017, sobre el desafío que implica en cuanto a políticas públicas vivir en un país que está envejeciendo. No solo la esperanza de vida ha aumentado en Chile -siendo el país de América Latina con mayor proyección media (80,5 años) y el segundo de todo el continente americano, solo por detrás de Canadá (82,2 años), según la OMS-: también tiene adultos mayores más activos y trabajadores y, de a poco, con mayor conciencia acerca de lograr una vida adulta llevadera en materia financiera. Así lo evidencia la Encuesta de Calidad de Vida en la Vejez, elaborada por la UC y Caja de Compensación Los Andes.

Según Gonzalo Edwards, académico del Instituto de Economía de la UC, una de las grandes conclusiones del estudio es que los seniors han ido aceptando la idea de que es conveniente trabajar después de la edad legal de retiro si desean mantener un estándar de vida concordante con el sueldo a la hora de jubilar.

En cuanto a los resultados, la encuesta 2016 sigue la tendencia de los últimos años, reflejando un predominio de las personas que declaran que el dinero que tienen les alcanza para satisfacer justo sus necesidades económicas en el mes (55,1%), mientras que los adultos mayores que manifiestan que no les alcanza el dinero llegan al 23,7%, una cifra que, en todo caso, es 12 puntos porcentuales inferior al total detectado en el estudio de 2007 (ver infografía).

“Solo uno de cada cuatro señala que el dinero no le alcanza. Esto se suma a lo obtenido de la Casen de 2013, donde a nivel nacional el 20,6% de los menores de 60 años está en situación de pobreza, mientras que solo el 8,5% de los mayores de 60 años está en dicha situación. Así, los adultos mayores son, como grupo, menos pobres que otros grupos etarios”, comenta Edwards.

También se observa que las principales fuentes de ingreso referidas por la tercera edad son los montos de pensiones y trabajo o negocio. En este sentido, es relevante destacar que casi un tercio de las personas mayores encuestadas se encuentran trabajando, siendo algo mayor en 2016 respecto de 2013 (32,4 y 29,7%, respectivamente). Sin embargo, hay grandes diferencias por sexo (más los hombres), edad (disminuye a 10,8% después de los 75 años) y educación (mayor inserción a mayor educación).

Al respecto, Rosa Kornfeld, directora del Centro de Estudios de la Vejez y Envejecimiento de la UC, señala que para continuar con la tendencia del aumento de seniors que trabajan “es importante generar condiciones laborales que incentiven, primero, la permanencia en los puestos de trabajo y, segundo, la inserción de las personas mayores en puestos de trabajos adecuados y de calidad”.

El 57% de los adultos mayores trabajan por cuenta propia

Por otro lado, el informe evidencia que muchas veces el trabajo coexiste con la jubilación. De hecho, el 24,6% de las personas de la tercera edad que han jubilado se encuentran incorporadas al mundo laboral; es decir, uno de cada cuatro jubilados trabaja.

Por otra parte, también se observa que la gran mayoría de los adultos mayores que se encuentran trabajando lo hacen por cuenta propia (57,4%) o como empleado (34,3%).

En tanto, la principal razón por la que están trabajando sigue siendo la necesidad económica (66%); no obstante, la mayoría indica que seguiría trabajando aunque no tuviese la necesidad económica de hacerlo (69,2%).

Respecto a las personas que no trabajan remuneradamente, la principal razón para no hacerlo son “problemas de salud o impedimento físico”. En la misma línea, al consultar a los que no trabajan si estarían disponibles para poder hacerlo, tres de cada cuatro adultos mayores refieren no estar disponibles.

¿Y en cuanto a jubilaciones? Aquellos que ya han jubilado, en promedio lo han hecho a los 61,8 años, cifra que ha subido en dos meses en los últimos tres años.

En la encuesta 2016 se incluyó por primera vez una pregunta sobre la opinión respecto al aumento en la edad legal de jubilación, y los resultados fueron bastante absolutos: el 82% de los adultos mayores menciona estar en desacuerdo con el aumento de la edad de jubilación tanto en hombres como en mujeres.

Más trabajo y flexibilidad de horario son las prioridades

Sobre los esfuerzos que se deben hacer hacia este grupo etario, Gonzalo Edwards, académico del Instituto de Economía de la UC, afirma que es necesario focalizar el gasto en aquellos que tienen problemas serios: los no autovalentes y los mayores “huérfanos”, es decir, los que no tienen familiares cercanos que los ayuden. “Las políticas públicas deben ser sustentables en el tiempo. Hay que asumir que este segmento constituye cada vez más una mayor proporción de la población. Lo que se dé hoy, es posible que no se pueda entregar en 10 años más, cuando esto sea considerado un derecho irrenunciable”, dice el economista, quien agrega que también es fundamental dar incentivos para que los seniors sigan activos después de la jubilación. Para ello, se debe flexibilizar el mercado laboral.

Rosa Kornfeld, del Centro de Estudios de la Vejez y Envejecimiento de la UC, dice que es clave la inclusión de un horario flexible. “También se deben generar instancias de teletrabajo, reconversión laboral y actualización de competencias”. A ello agrega que debieran hacerse modificaciones legales, por ejemplo, para que aquellos que reciben pensión básica solidaria y trabajen, no la pierdan.

Daniela Paleo 


Fuente: El Mercurio