Estrategia:
Cómo las empresas chilenas logran ser competitivas a nivel internacional
14.05.2017

La globalización y un sistema económico abierto ha obligado a las compañías locales a adaptarse al permanente cambio que se observa en todos los mercados.  


Estrategias para hoyParadójicamente, a escala humana, lo más constante es el cambio. Y la tónica contemporánea es que los ciclos de los cambios son cada vez más cortos, en otras palabras, se suceden cada vez con mayor velocidad. Sin embargo, el ser humano ha sabido ir adaptándose a los cambios de su entorno sin un exceso de dificultades, aunque no exento de algunos costos.

Una de las manifestaciones del ser humano más expuesta al cambio y afectada por este, es la empresa.

Si observamos a las compañías chilenas en los últimos veinte años, ¿quién habría pensado que muchas de ellas estarían presentes, sólida y directamente en la economía mundial?  

En algunos casos, la presencia de las empresas nacionales en el extranjero se manifiesta a través de inversiones y en otros, en sus exportaciones de productos y servicios (ver figuras).

Bienes chilenos de la más variada índole se comercializan en un grupo muy diversificado de países y, sorprendentemente, ya no solo se trata de productos primarios (como los de la minería, pesca, agricultura y forestal, principalmente) también encontramos productos con valor agregado, como por ejemplo, vino, papel, muebles, madera elaborada, etc., que suman varios millones de dólares y en algunos casos, también se exportan bienes intensos en conocimiento, como es el caso de software.

En cuanto a la presencia a través de inversiones, nos encontramos con empresas del sector eléctrico, fondos de pensiones, seguros de salud previsional, y tan sorprendente como estos casos, pero tal vez menos conocidos, es el de empresas como: LAN, Concha y Toro, Entel, Luchetti, las multitiendas Falabella y Ripley; los supermercados Santa Isabel y Jumbo; las embotelladoras Andina y Embonor, la cervecera CCU y cientos de empresas menos conocidas a nivel público.

¿Qué ha generado esta reacción en nuestras empresas? ¿Todas han reaccionado igual?

Este cambio en muchas compañías chilenas es consecuencia de un enorme conjunto de otros cambios, tanto a nivel mundial como a nivel nacional. Para simplificar el análisis, se puede indicar que a escala mundial se manifiesta la globalización y en el ámbito nacional, se produce por nuevas reglas del juego de la economía.

Estos dos fenómenos hacen que la empresa chilena se vea enfrentada a una realidad distinta a la acostumbrada, dejando atrás un mercado local, simple y generalmente poco evolucionado, enfrentando uno altamente competitivo y con grandes niveles de complejidad, como es el actual.

Ambos fenómenos -la globalización y el sistema económico chileno abierto al mundo- han potenciado la aparición en nuestro medio de organizaciones internacionales que conocen y manejan estructuras altamente competitivas, donde prima la eficiencia en los procesos y el aprovechamiento de economías de escala.

La empresa chilena ha debido generar a su vez una respuesta adaptativa que tenga como finalidad la subsistencia en el nuevo entorno. Esto es, repensar la manera de conducir la organización, dejando atrás el sobrecalentamiento de los mercados y las diversificaciones internas en distintos sectores, dando paso al aprovechamiento de nuevas oportunidades dadas por la apertura hacia nuevos mercados, lo que permite la búsqueda de mejores niveles de competitividad.

Lo anterior ha inducido a la empresa chilena a concentrar su negocio en actividades específicas dentro de un sector demarcado, pero orientando el crecimiento hacia nuevos mercados, logrando así una focalización global. Esto es lo que tradicionalmente se llama estrategia de crecimiento basada en el desarrollo de mercados (llevar mis productos actuales a mercados nuevos, ya sea por exportación o por inversión en activos que permitan la producción en otros mercados).

En este caso es importante incorporar al análisis las economías de escala que se puedan o no lograr al incrementar las actuales cantidades producidas, con el fin de desarrollar nuevos mercados. No siempre ocurre que se logran economías de escala al incrementar los volúmenes, por lo que la probabilidad de éxito dependerá de la magnitud de las economías logradas.

Esta focalización en una actividad da como resultado el logro de mayores niveles de especialización y, por tanto, un incremento en la curva de aprendizaje, lo que junto a un aumento en los volúmenes de producción, contribuye a lograr un alto nivel de competitividad.

Este mayor volumen de producción puede estar dado por inversiones efectuadas en nuevos mercados (en países con ventajas comparativas o para completar líneas de productos específicos o para diversificar riesgo) o por aumentos en los niveles de producción en plantas nacionales con el fin de abarcar nuevos mercados (exportaciones).

Empresas como Concha y Toro, CMPC, CTI y Enersis han logrado desarrollar al menos uno de los factores antes expuestos, ya sea el desarrollo de inversiones en empresas extranjeras, como es el caso de Enersis (con sus inversiones en eléctricas sudamericanas), o CMPC (en empresas de celulosa y papeleras en países latinoamericanos), o en el caso de las exportaciones, tenemos, por ejemplo, a Concha y Toro que ha orientado su gestión hacia el aumento de sus volúmenes de producción nacional, con el fin de satisfacer nuevos mercados, tanto a nivel sud y norteamericano, así como también hacia destinos europeos y asiáticos.

Otro ejemplo a destacar son las administradoras de fondos de pensión (AFP), cuyas inversiones en países latinoamericanos han dado paso a la exportación de know-how, es decir, si bien fueron las impulsoras del desarrollo de este sector a nivel latinoamericano han ido dejando su participación en estos mercados, por el nacimiento de joint-venture con empresas locales o multinacionales, traspasando su conocimiento en el manejo de capitales, más que mantener una participación activa en la gestión.

En definitiva, la clave del éxito ha sido un concepto común en todas estas empresas: la orientación hacia las economías de escala por medio del manejo de una estrategia genérica como la de liderazgo en costos, aprovechando las virtudes que representa la especialización en una actividad específica, dentro de un marco de crecimiento, enfocado hacia nuevos mercados con productos actuales.Cada empresa es un mundo: no hay recetasSi bien el éxito se presenta de manera reincidente en los ejemplos anteriores, cada empresa es un caso particular y por lo tanto, una manera única de llevar a la práctica los conceptos de competitividad e internacionalización, dado por la individualidad que cada una representa en cuanto al sector de desarrollo y por la actividad o producto ofrecido, como también por el momento y etapa que vive la empresa.

De esta forma, el éxito no es una receta que se pueda aplicar por igual en cada caso, sino que requiere de un profundo análisis del entorno en el que se está inserto, los factores internos (fortalezas y debilidades), así como el aspecto de temporalidad que vive una empresa en particular.

Bajo un análisis detallado de las capacidades que tiene una compañía para optar a la multinacionalización, se puede afirmar que el éxito obtenido por las empresas chilenas globalizadas puede repetirse y se basa en el principio básico de que para enfrentar el cambio, la respuesta que permite la subsistencia es la adaptación. Esta última, hay que decirlo, requiere líderes empresariales con objetivos claros, identidad definida y mucha convicción.

hasta el domingo


Fuente: El Mercurio