Buscando la inclusión laboral
16.01.2017

En Chile, la ley permite que las personas con discapacidad intelectual reciban un sueldo inferior al salario mínimo, aunque trabajen jornada completa. Una campaña ciudadana busca derogar esta norma.


“En medio de la investigación nos encontramos con casos de personas que trabajaban muchas horas y a quienes les pagaban un sueldo simbólico. Por ejemplo, alguien trabajando cuatro horas diarias, de lunes a viernes, recibía 30 mil pesos al mes”.

Así describe la realizadora Maite Alberdi (directora de la película La Once) la forma en que descubrió cómo opera el artículo 16 de la Ley 18.600, que establece normas sobre discapacidad intelectual. Su hallazgo surgió en medio del registro de Los Niños, su próximo documental sobre adultos con síndrome de Down que quieren independizarse.

Este artículo señala que “en el contrato de trabajo que celebre la persona con discapacidad mental, podrá estipularse una remuneración libremente convenida entre las partes, no aplicándose a este respecto las normas sobre ingreso mínimo”.

“Empezamos esta campaña porque sentimos que las personas con discapacidad mental nunca van a poder tener una adultez real si no tienen un trabajo digno y un sueldo acorde al trabajo que están realizando”, cuenta la documentalista.

La campaña ha reunido tres mil firmas. Y en agosto de 2016 se dio otro paso: la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado aprobó derogar este artículo.

Angela Díaz, coordinadora de la Red Incluye, que busca conectar a personas con discapacidad que quieren trabajar con instituciones dispuestas a darles empleo, señala que en la época en que se dictó esta ley, 1987, imperaba otra mirada sobre lo que significa esta condición. “Probablemente, la intención era favorecer la inclusión de personas con capacidades diferentes al mundo del trabajo, pero desde una mirada mucho más asistencialista. Hoy, es una situación que está fuera de toda regla”.

Díaz agrega que en el país no hay un catastro sobre personas contratadas bajo esta normativa. “Hemos consultado a diferentes instituciones, pero nadie tiene un dato concreto sobre el número de personas afectadas por esta regulación”, dice.

Daniel Concha, director del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis), dice que “en el año 2013 registramos un caso referido a supuestos abusos en contra de alumnos de un taller laboral, lugar en el cual se les habría mantenido trabajando sin pagarles o bien pagando una suma muy por debajo del sueldo mínimo, montos que fluctuaban entre $ 30.000 y $ 60.000 al mes. El caso fue derivado a la Clínica Jurídica de la U. Central”.

Concha destaca la indicación sustitutiva enviada por la Presidenta Michelle Bachelet para crear un Sistema de Inclusión Laboral, que deroga esta norma y obliga a los organismos públicos, militares y empresas privadas de más de 200 trabajadores a reservar una cuota mínima de un 1% para personas con discapacidad. Actualmente, está en comisión mixta en el Congreso.

Oportunidades laborales

Carola Rubia, directora ejecutiva de la Fundación Descúbreme, que promueve y facilita la inclusión de personas con discapacidad cognitiva, dice que la legislación vigente fomenta la desigualdad. “El último Estudio Nacional de Discapacidad dice que las personas con discapacidad perciben una remuneración un 32% inferior que una persona sin discapacidad, y sólo el 42,8% participa del mercado laboral, lo que, en rigor, no implica que este grupo realice un trabajo remunerado. Estos datos evidencian las consecuencias negativas que tiene para este grupo la existencia de esta ley”.

En este sentido, Rubia asegura que, además, provoca un efecto perverso, pues “recibir un sueldo menor al mínimo legal se vuelve un factor desmotivante para comenzar con la búsqueda de un empleo, considerando que las condiciones no permiten un tránsito exitoso a una vida independiente”.

Magdalena Delpiano, coordinadora técnica del área laboral de la Fundación Coanil, afirma que de todas formas “ellos están ávidos de trabajar y demostrar que son competentes, que pueden ser adultos autovalentes. En general, están muy motivados, se comprometen mucho con sus trabajos y tienen una muy buena disposición”.

En 2016, Coanil logró que 57 de sus egresados encontraran empleo, ya sea como auxiliares de casinos, administrativos, ascensoristas, jardineros, entre otros. Al igual que la Fundación Descúbreme, estas organizaciones sólo trabajan con empresas que respetan la igualdad de condiciones salariales para sus trabajadores.


Fuente: La Tercera