Trabajo femenino, una deuda pendiente en Chile
09.10.2017

La Comisión Nacional de Productividad (CNP) entregó una serie de recomendaciones para fomentar la productividad en la economía, todas relacionadas con la mayor incorporación de la mujer al mundo laboral. Marisol Peña, Francisca Jiménez y Pilar Lamana entregan su opinión sobre la participación femenina en el país.  


¿Qué le parece la propuesta de la CNP de implementar universalmente salas cuna para los hijos de trabajadores, independiente del número de mujeres y tamaño de la empresa?

“La posibilidad de facilitar salas cuna y jardines infantiles para los hijos de un trabajador es un costo que hay que asumir como empresario o emprendedor. Si bien aumentan los gastos de la empresa, pienso que es necesario entender que la crianza de los niños es un tema que incumbe a la sociedad entera, no solo a las mujeres. Por lo demás, una madre que sabe que su hijo está bien cuidado, trabaja tranquila y mejor. Lo digo por experiencia propia como madre de cuatro niños y como empresaria”.

“Pienso que la baja participación laboral de las mujeres obedece a varios factores. Por un lado, está el tema de los horarios y la poca flexibilidad que existe a la hora de salir a trabajar, sobre todo cuando uno es madre. Además, hay que considerar los sueldos, los que suelen ser más bajos para las mujeres que para los hombres por el mismo trabajo”.

La participación laboral femenina en Chile llega al 48%, está bajo el promedio de la OCDE (61%) y del resto de Latinoamérica (55%). ¿A qué atribuye que estemos tan bajo?

“En Chile no se han alcanzado los estándares de países más desarrollados, por varios factores. Entre ellos, está la carencia de empleos que permitan una jornada de trabajo más reducida y compatible con las responsabilidades familiares. En este sentido, la CNP reconoce que el teletrabajo no ha tenido los resultados esperados. En seguida, la brecha salarial sigue siendo un desincentivo para la incorporación de más mujeres al trabajo”.

“Sin embargo, soy optimista en lo que se refiere a factores culturales, pues observo que especialmente en las nuevas generaciones, las tareas domésticas están siendo cada vez más compartidas entre hombres y mujeres, lo que facilita el trabajo de ellas fuera del hogar. Al mismo tiempo, las dificultades que teníamos las mujeres para acceder a cargos de responsabilidad, producto de una serie de prejuicios, se han ido atenuando”.

¿Cuál es el aporte que pueden hacer las mujeres en la economía? ¿Qué diferencia pueden tener en su forma de trabajo respecto de los hombres?

“El crecimiento de EE.UU. en los últimos 30 años se debe principalmente a la entrada de la mujer a la fuerza laboral, ya que al contar con doble ingreso, la familia puede comprar productos que antes no consumía. Esto posibilita que la economía comience a desarrollarse en categorías de productos más complejas, como entretención, restaurantes, belleza o viajes. Es un motor de desarrollo”.

“Asimismo, al incorporarlas a la economía se genera una necesaria diversidad, donde surge la creatividad y la innovación, que las empresas en Chile están requiriendo. Para mí, la clave está en contar con equipos diversos que permitan a las compañías contar con diferentes puntos de vista que, por lo tanto, enriquezcan la solución de los problemas”.


Fuente: El Mercurio