Políticas pro-crecimiento y pro-bienestar
17.07.2017

Por Rodrigo Montero. Las encuestas revelan consistentemente que una de las principales razones detrás de la baja incorporación de la mujer al mercado laboral tiene que ver con sus restricciones familiares.


El debate en torno a la importancia del crecimiento económico permanece latente en la agenda de discusión durante el segundo semestre. Las débiles cifras de actividad económica, unido a los sorpresivamente bajos niveles de inflación, han hecho que algunos incluso planteen la posibilidad de un nuevo relajo monetario. Algo así ayudaría en el margen, pero no generaría un punto de inflexión en la evolución tendencial de la actividad económica.

En este contexto es útil discutir algunas políticas -sobre todo pensando en el debilitado mercado laboral-, que permitan comenzar a cimentar una senda de mayor crecimiento a futuro. Las señales que este tipo de medidas proveen al mercado pueden incluso llegar a ser más significativas que el mismo efecto en sí que se podría esperar de ellas.

Promover una política de empleo a tiempo parcial de calidad puede ser una herramienta muy eficaz para conseguir crecimiento y bienestar. Dada la aún baja tasa de participación laboral femenina del país, el empleo a tiempo parcial puede promover una mayor incorporación de la mujer al mercado laboral, impactando así en el mediano plazo la capacidad de crecimiento de nuestra economía.

Por medio del empleo a tiempo parcial se puede enfrentar el desafío de la dualidad de roles que cumple la mujer en la sociedad. Debe cumplir, por una parte, con responsabilidades familiares y, por otra, con su legítimo anhelo de insertarse, desarrollarse y proyectarse en el mercado laboral.

Las encuestas revelan consistentemente que una de las principales razones detrás de la baja incorporación de la mujer al mercado laboral tiene que ver con sus restricciones familiares (en particular, el cuidado de los hijos). Un empleo a tiempo parcial puede ser el vehículo que le permita cumplir satisfactoriamente con sus roles.

Así, una política de empleo a tiempo parcial de calidad puede mejorar significativamente los niveles de bienestar subjetivo de las mujeres. Evidencia empírica para países desarrollados muestra que las mujeres están más satisfechas con su trabajo -una medida de bienestar subjetivo- si trabajan a tiempo parcial. Para Chile también se ha analizado este fenómeno, con resultados no concluyentes. Estos pueden deberse a que, si bien el empleo a tiempo parcial permite complementar de mejor manera la vida laboral con la vida familiar, este es aún de baja calidad, lo que termina contrarrestando el primer efecto.

Para que Chile crezca a partir del empleo y con equidad, favorecer políticas económicas, laborales y sociales que fomenten la creación de empleos de tiempo parcial de calidad, es una opción. Debe comenzar a discutirse en serio.

*El autor es director Escuela de Ingeniería Comercial, Facultad de Economía y Empresa, Universidad Diego Portales.


Fuente: Pulso