Molestia en Gobierno por no ser advertido del fin de fábrica de contenedores que deja 1.209 desempleados:
Cierre de Maersk sorprende a San Antonio sin un plan para mitigar cesantía
16.06.2018

Autoridades critican falta de gradualidad y de aviso oportuno para prever efectos y mitigarlos. Gremios y alcalde apuntan a que el cierre también afectará a proveedores. Dirigentes sindicales analizan demandar a la compañía por vulneración de derechos laborales.  


Sorpresa y malestar causaron en el Gobierno el abrupto cierre de la fábrica Maersk Container Industry en San Antonio, que se empezó a instalar en el año 2012 y que entró en operaciones tres años después. La falta de gradualidad de la medida y el hecho de que no se avisara con antelación a las autoridades nacionales y regionales impidieron adoptar anticipadamente medidas que mitiguen la pérdida de 1.209 empleos directos de un momento a otro. Esto se agrava con el impacto sobre las empresas que suministraban diversos servicios a la planta ubicada en el sector de Malvilla.

El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, se reunió ayer en Santiago con representantes de la compañía y les expresó su molestia por la forma como comunicó el despido. Tras la jornada laboral del jueves, los trabajadores fueron citados a un recinto en San Antonio, lejos de la fábrica ubicada en las afueras de la ciudad, para notificarles del cese de sus funciones. “Sin previo aviso a ningún dirigente sindical, a ningún ejecutivo de Chile, y sin avisarle a ninguna autoridad de Gobierno, ellos toman la decisión de cerrar de la noche a la mañana una empresa, con el costo que aquello significa”, dijo Monckeberg.

La industria arribó a la comuna hace seis años con el apoyo de las autoridades de la época, por el efecto positivo que tendría para impulsar actividades de mayor valor agregado relacionadas con la industria portuaria y con la previsión de que se trataba de un proyecto a 30 años plazo. La gobernadora provincial de San Antonio, Gabriela Alcalde, recordó ayer que el Estado aportó US$ 2 millones en apoyos, fundamentalmente en capacitación laboral a la mano de obra que se desempeñaría en la fábrica.

La autoridad señaló que la urgencia más inmediata es apoyar a los trabajadores despedidos en el proceso de finiquito, de manera que sus derechos queden garantizados. Agregó que el siguiente objetivo es que “el trabajo se quede aquí en la zona. Es la segunda parte que tenemos que pensar bien y que va a venir de la mano de conversaciones con los mismos trabajadores y con los ministerios”.

En línea con lo expresado por el ministro Monckeberg, el intendente regional, Jorge Martínez, instruyó a los seremis del Trabajo y de Economía y sus servicios dependientes, en coordinación con la gobernación, en la búsqueda de planes y programas extraordinarios de reconversión laboral.

Dirigentes sindicales expresaron que los trabajadores provienen del mundo de la metalmecánica y de la minería y que vieron en la planta la oportunidad de regresar a San Antonio. Cerca de 200 trabajadores corresponden a mujeres, en especial dueñas de casa que se acogieron a programas de capacitación en soldadura, robótica y otras especialidades ofrecidas por fundaciones ligadas a universidades regionales. Otros 300 operarios son de la Región Metropolitana, en especial de Melipilla.

El alcalde Omar Vera expresó su inquietud por el impacto en el desempleo comunal, que se acerca al 9%, dado que el personal despedido representa el 5% de la fuerza de trabajo local, sin considerar los empleos indirectos. “Hay que buscar alternativas como acelerar inversiones en actividades agrícolas tecnificadas, que podría absorber esta mano de obra calificada”, dijo. La gerenta de la Cámara de Comercio, Soledad Piñeiro, señaló que el impacto será mayor, considerando que la planta era el principal cliente de proveedoras locales de transporte, seguridad y alimentación y que el abrupto fin de la fábrica abre interrogantes sobre las ventajas logísticas locales en el marco de los proyectos de expansión portuarios.

Trabajadores despedidos confirmaron que la situación los sorprende en mal pie, porque si bien se anunciaban dos semanas de baja productividad, la firma había informado sobre un contrato para abastecer de 7 mil contenedores a una compañía europea. “Hasta último minuto cumplimos nuestros turnos”, dijo la operaria de piezas pequeñas Evelyn Lobos (37). “Soy dueña de casa que hice un curso de robótica y necesito un sueldo estable porque mi marido tiene trabajos esporádicos. No sé qué hacer. Habrá que reinventarse”, dijo.

El presidente del sindicato de esta industria, Carlos García, dijo que la empresa comprometió pagar dos meses más de lo que obliga la ley, pero que estudian demandas por vulneración de derechos laborales por la falta de anticipación con que fueron desvinculados.

30
contenedores al día estaba produciendo la planta, según los trabajadores.

56
contenedores en igual lapso produjo en su peak , cifra que correspondía a la meta establecida por la compañía.

1.209
trabajadores quedan cesantes en la planta de San Antonio.

“Sin previo aviso a ningún dirigente sindical, a ningún ejecutivo de Chile y a ninguna autoridad, ellos toman la decisión de cerrar de la noche a la mañana una empresa, con el costo que aquello significa”.

NICOLÁS MONCKEBERG

MINISTRO DEL TRABAJO

“Maersk dice que desde el punto de vista de la competitividad no era pertinente seguir en la industria en San Antonio. Pero ese análisis debió haberse hecho hace tiempo”.

OMAR VERA

ALCALDE DE SAN ANTONIO

“Tenemos que preguntarnos como país qué no hicimos bien y qué finalmente obligó a la principal naviera del mundo a cerrar su planta”.

JOSÉ MANUEL URENDA

PRESIDENTE DE GRUPO EMPRESAS NAVIERAS

“Esto es consecuencia de cuatro años de malas políticas públicas en materia económica. El desafío que tenemos ahora es reimpulsar el desarrollo”.

JORGE MARTÍNEZ

INTENDENTE DE VALPARAÍSO

“Se vulneraron los derechos fundamentales, porque los trabajadores se endeudaron y, de un día para otro, los dejan en la calle”.

RAÚL DEVIA

ABOGADO DEL SINDICATO DE TRABAJADORES

Fusiones y compras en sector naviero no afectaron decisión de gigante danés

El cierre de la fábrica del grupo danés Maersk en San Antonio responde a problemas de sobreoferta de contenedores refrigerados a nivel global -especialmente elaborados en China- y no tiene relación con la ola de fusiones o compras registradas en el rubro naviero en los últimos años, afirma la mayoría de los actores del transporte marítimo consultados por el tema.

Algunas de las operaciones más recientes y destacadas son la fusión de Hapag-Lloyd con United Arab Shipping Company y la compra de Hamburg Süd por Maersk.

“Esto no tiene nada que ver con la situación de la industria naviera. La sobrecapacidad que señala Maersk es en producción de contenedores refrigerados, no en el transporte”, comenta un ejecutivo de una firma del rubro, quien pidió reserva de su nombre.

El presidente del Grupo Empresas Navieras, José Manuel Urenda, lamentó el cierre de la planta por las pérdidas de puestos laborales y transferencia tecnológica, pero sostuvo que el país debe preguntarse qué se hizo mal para que Maersk cerrara la fábrica.

De todos modos, el ex director del área portuaria del Sistema de Empresas SEP y experto en estos temas, Andrés Rengifo, dijo que las fusiones repercuten en que existan menos navieras y que ello sí podría implicar una baja en la demanda de contenedores.

MAURICIO SILVA y Marco Gutiérrez 


Fuente: El Mercurio