Ojo jefes: qué hay detrás de una alta rotación laboral
15.12.2017

La falta de reconocimiento o una ausencia de liderazgo puede llevar a las personas a irse de su trabajo.


Uno de los primeros indicios que habla bien o mal de una compañía o cargo es la baja o alta rotación de personal que exhiba a lo largo de los años, es decir, la frecuencia con que uno o más empleados deben ser reemplazados en el tiempo. 

Este fenómeno puede ser voluntario o involuntario. “En el primer caso, el trabajador decide por decisión propia abandonar la organización, ya sea buscando mejores perspectivas económicas o mayores desafíos, entre otros motivos. En el segundo, el individuo no desea irse, pero debe hacerlo motivado por una reestructuración o reducción de personal definida por el dueño o CEO de la empresa”, explica Benjamín Toselli, presidente ejecutivo de la consultora IT Hunter.

Asimismo, manifiesta que entre las razones de una alta y generalizada rotación en una compañía se pueden mencionar los problemas de infraestructura, mal ambiente laboral, problemas financieros y la ausencia de liderazgo, entre otras. 

Por otro lado, sostiene que muchos cambios en una cargo o posición laboral específica puede deberse a una baja remuneración, mala definición del mismo o metas muy elevadas.

Algunos motivos

A nivel de una compañía, Toselli menciona los siguientes detonantes para una alta rotación de personal:

Problemas de infraestructura. Malas instalaciones, mobiliario deficiente o falta de equipamiento tecnológico necesario para desempeñarse adecuadamente pueden ser motivos para que los trabajadores estén poco tiempo en una organización.

Bajas remuneraciones. Si una compañía no paga sueldos acordes al mercado, es muy probable que sus empleados busquen nuevos horizontes en el corto o mediano plazo, especialmente, si la competencia ofrece mejores ingresos para los mismos cargos.

Mal ambiente laboral. Disputas entre colegas y malos tratos de las jefaturas, falta de información ascendente y descendente y elevados niveles de rumor se traducen en una alta rotación de personal. “Nadie espera trabajar en un mal ambiente, por muy necesitado que esté”, afirma.

Falta de reconocimiento profesional. La ausencia de incentivos simbólicos o en dinero (bonos) genera una desmotivación en los empleados que, tarde o temprano, los llevará a dejar la compañía.

Problemas financieros. Una organización con problemas de flujo o caja, que tarda en pagar sus sueldos y bonos, que tiene dificultades para pagar a sus proveedores es, en el fondo, un caldo de cultivos para el descontento, desprestigio y para que sus talentos emigren a otras compañías con mayor solvencia.

Ausencia de liderazgo. La falta de un CEO o gerente general que ejerza en una empresa un liderazgo convincente e inspirador- que establezca los lineamientos estratégicos, el rumbo a seguir y motive a sus colaboradores- puede traducirse, en el tiempo, en una especie de barco a la deriva, que ahuyente a quienes viajan en él. 

Lejanía del hogar. La distancia o el tiempo de traslado hacia el lugar de trabajo también puede ser un motivo para buscar un nuevo horizonte laboral. “Una alternativa más cercana al hogar o de más fácil acceso puede gatillar una decisión de cambio”.


Fuente: Publimetro