Tecnologías y ahorro en espacio físico impulsan el teletrabajo
De servicios digitales a contratos con firmas extranjeras: trabajar desde la casa se vuelve cada día una opción más viable
19.02.2018

Según País Digital, casi la mitad de los empleados preferiría trabajar desde casa, incluso con un sueldo menor. Sin embargo, aún no son muchas las empresas chilenas que dan esta facilidad y, en general, quienes utilizan esta figura laboral trabajan más de las 45 horas reglamentarias.


Tener una oficina en casa, trabajar desde cualquier lugar o simplemente ser capaz de exportar el talento, es el sueño de muchos empleados en Chile y cada día aumentan las facilidades para que quienes aspiran a eso puedan optar por labores remotas. Es decir, con el aumento de la conectividad y la tecnología son más las posibilidades de, por ejemplo, tener reuniones por videoconferencia con el otro extremo del mundo o enviar a través de plataformas cloud el trabajo realizado desde cualquier lugar.

Néstor Milano, director ejecutivo de Laborum.com, considera que aunque esta tendencia aún no se ve reflejada en las ofertas de empleo que se pueden encontrar abiertamente en las bolsas de empleo, va claramente al alza. “Las condiciones de implementación digital se están dando para que dicha cifra vaya en aumento, sobre todo en el ámbito de la industria de servicios y en aquellas relacionadas con las tecnologías de la comunicación e información”, señala, y asegura que desde un punto de vista práctico, esto mejorará la productividad a largo plazo y el bienestar de los colaboradores. Sin embargo, advierte: “Hay que considerar los problemas que se presentan a la hora de separar la vida laboral de la hogareña y la relación con los colegas, que también se ve afectada al reducirse la interacción”.

Un estudio de Citrix en conjunto con País Digital reveló que un 46% de los trabajadores renunciaría para tener una jefatura que les permita trabajar por metas, sin horario fijo, y un 45% dejaría su actual empleo si tuviera acceso a trabajar de manera remota. Incluso, muchos aceptarían 5% menos de sueldo por esta libertad. Sobre esa base, Juan Luis Núñez, gerente general de la Fundación País Digital, dice que esta tendencia se irá asentando en la realidad del país. “En 20 años más, los puestos de decisión en diversas instituciones serán ocupados por los denominados nativos digitales. El crecimiento irá dándose por las exigencias que establecerán las nuevas generaciones, ya que este tipo de flexibilidad será un activo para atraer o retener talentos”, argumenta.

Contratos internacionales

Son varios los mecanismos por los que se puede llegar a trabajar sin una oficina o sin necesidad de asistir a un lugar físico.

Por ejemplo, existen casos en los que empresas extranjeras que necesitan captar talento contactan a profesionales con perfiles específicos para pedirles servicios, sin la necesidad de que dicha persona se mude de su país. La incidencia de internet también permite a pequeñas empresas -por ejemplo, de arte o de videojuegos, como la firma Tiny Bytes- ofrecer un producto a clientes fuera de Chile sin nada más que una reunión a través de Skype.

A pesar de lo anterior, el empleo freelance independiente -en la forma de servicios personales- es el más recurrente entre los oficios a distancia. Es el caso de Valentina Lira, profesora de historia, geografía y educación cívica que realiza servicios educacionales y editoriales desde su casa, como preparación de presentaciones, ensayos, clases particulares y pruebas de todas las áreas. “Para los docentes es muy difícil conseguir trabajo y yo no podía moverme mucho debido a una enfermedad en el estómago, así que se me ocurrió esto”, explica la profesional. Lira tiene una página de Facebook para contactarse con sus clientes e incluso subcontrata a otros profesores para que complementen los servicios de su empresa, por ejemplo, cuando piden clases de materias con las que no está familiarizada.

Además de la educación, otro de los empleos que cada vez han acudido más al sistema online para difundir servicios personales son los relacionados con la traducción e interpretación, diseño -tanto web como gráfico-, análisis y asesorías.

Las empresas aprovechan activamente la posibilidad de prescindir de espacios físicos para entregar productos o servicios. Esto, porque menos espacio se traduce en menos gastos y, con ello, más rentabilidad. TA-energía es ejemplo de ello, ya que es una compañía de asesorías para proyectos relacionados con fuentes de energía renovable de manera remota. Juan Cristóbal Paredes, uno de sus socios principales, explica: “Los clientes nunca vienen a la oficina. Es un cargo de confianza en que el rol comercial cae en mí y participan otros especialistas en la medida que el cliente requiera ampliar los servicios. La ingeniería, asesoría legal y estrategia no requiere un espacio físico específico y el equipo esta disperso geográficamente. De la misma forma, el 30% de mis actividades son en terreno. Así no tiene ninguna injerencia tener oficina cuando uno trabaja en un nicho especializado”.

En ese contexto, la renta de oficinas virtuales es una práctica habitual para los emprendedores y trabajadores que prestan servicios de manera remota. El arriendo de una oficina cuesta al menos $200 mil mensuales en Santiago -por algo así como 20 metros cuadrados-, y puede escalar a más de $10 millones mensuales para firmas de mayor tamaño.

En Emprende.cl dicen que cuatro de cada 10 clientes en su plataforma tienen negocios relacionados con el teletrabajo. “Llegan muchas personas que quieren hacer de su sitio web una plataforma de ventas, que no tienen un lugar físico pero sí muy buenas ideas y un servicio más personalizado que el de las empresas más grandes. Eso es, finalmente, un gancho para quienes los prefieren, porque ya no se contactan con un vendedor, sino que con el dueño de la empresa y eso es impagable”, argumenta Julio Fuentes, gerente general de Emprende.cl. Sin embargo, advierte que esto aún no se ha instalado bien en el país.

Tendencia con retrasos en la legislación

La ley aún no se adapta a las tendencias. De hecho, lo más actualizado es una modificación en el año 2002 al artículo 22 del Código del Trabajo. Según Cristóbal Muñoz, abogado laboral de empresas del estudio Errázuriz, Saavedra y Sepúlveda, en ella se establece que “no quedarán afectas al límite máximo de 45 horas semanales de jornada ordinaria de trabajo los colaboradores contratados para que presten servicios preferentemente fuera del lugar o sitio de funcionamiento de la empresa mediante medios informáticos y de telecomunicaciones”. El experto añade, además, que “actualmente no hay un régimen jurídico especial para el teletrabajo. Sin embargo, existen algunas normas que son aplicables a los trabajadores que les pueden ser aplicables, como ocurre en materia de jornada de trabajo, donde expresamente la ley los contempla como un caso de excepción para el límite máximo de 45 horas semanales”.

Agrega que “nuestra actual legislación laboral no se ha actualizado a las nuevas realidades contractuales que derivan de estas nuevas formas de ejecución de la labor”, y comenta que el actual proyecto de ley (en el Congreso) “va a generar un esquema más adecuado en orden a incentivar esta modalidad de contratación, pues dará mayor certeza jurídica. En concreto, me parece que la prioridad es flexibilizar las normas sobre la jornada de trabajo y los mecanismos de control de la jornada”.

UNA OPCIÓN AL ALZA Un estudio de Citrix en conjunto con País Digital reveló que un 46% de los trabajadores renunciaría a una jefatura si se les permitiera trabajar por metas y sin horario fijo.

Sascha Hannig

Economía y Negocios

El Mercurio


Fuente: Economía y Negocios