Empresas y organizaciones revelan cómo están potenciando el talento como clave para innovar
06.08.2017

Ejecutivos de P&G, Transelec, WOM, Siemens, Asech y académica de la Universidad de La Frontera, destacan que para poder avanzar en innovación, el mayor esfuerzo debe estar centrado en las personas.


“En un mundo cambiante, que cada día nos sorprende más, hay que educar para el cambio, para adaptarse”. Con estas palabras, la directora de empresas como Colbún o Antofagasta Minerals, Vivianne Blanlot, aseguró en el foro “¿Cómo trabajaremos en el futuro?”, realizado por Icare a fines de esta semana, que la capacidad de adaptación es y será la mejor habilidad para las personas para enfrentar con éxito el futuro.

En un contexto donde en las próximas décadas varios millones de empleos se automatizarán y sobrevivirán el 35% de los puestos actuales -que son los no automatizables-, según estimaciones del socio senior de la consultora estratégica McKinsey, Michael Bender, el gran desafío será preparar a las personas con nuevas capacidades, tanto para reintegrarse como para seguir desarrollándose en el futuro y lograr empresas innovadoras.

Hacerse cargo de esta problemática es fundamental, porque incluso se prevé que la desigualdad en la sociedad se profundizará por el cambio tecnológico, donde los puestos de trabajo rutinarios -y que tienen sueldos más bajos- son los más proclives a ser reemplazados por la tecnología, indicó en el mismo encuentro el PhD de Economía de la Universidad de Chicago y Profesor Asociado de la Universidad de Maryland, Sergio Urzúa.

De acuerdo al estudio “Desconectados: habilidades, educación y empleo en América Latina” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -donde se investigó con gerentes de RRHH de Chile, Brasil y Argentina cuáles serían los perfiles clave para las empresas en el futuro-, hubo consenso en nombrar las habilidades socio emocionales. La mala noticia es que al analizar a los estudiantes de esos países, se pudo apreciar que en Chile casi no existía preparación en ese ámbito. Por ello, indicó Urzúa, resulta estratégico para el país repensar el sistema educativo y la formación para el trabajo del futuro. Porque hay total coincidencia que, para la innovación, el capital humano es clave.

Lo dice el CEO de Siemens Chile, Juan Ignacio Díaz: “Las personas son el único y más importante activo a la hora de innovar, y es por eso que la responsabilidad y el desafío más grande de una compañía es crear un ambiente propicio para promover la innovación”.

“La sola incorporación de nuevas tecnologías, procesos o modelos de negocios no aseguran el éxito, ni la generación de valor, ni la sostenibilidad de esa innovación en el tiempo. Es necesario que la organización tenga la capacidad de adoptar esas innovaciones y, en muchos casos, eso significa que habrá que hacer las cosas distintas, que el rol de cada quien será distinto o incluso nuevo, lo que muchas veces no es tan evidente, y si eso no se gestiona, la probabilidad de que la innovación no se sustente en el tiempo es alta”, agrega el subgerente de Excelencia Operacional de Transelec, Alejandro Rehbein.

Soluciones nuevas a problemas nuevos

Por ello, uno de los mayores desafíos de las empresas y organizaciones chilenas es cómo transformar el talento para la innovación.

“Buscamos fomentar en nuestros colaboradores la capacidad de adaptabilidad constante, en función de las necesidades del negocio, así como también diversidad, inclusión, liderazgo, entre otras”, explica el gerente general de Procter & Gamble (P&G), Enrique García.

“Se busca potenciar la creatividad y, con ella, la capacidad de desafiarse y pensar ‘fuera de la caja’. La idea es ver cosas que en un régimen normal probablemente no veríamos, por ejemplo, los problemas resignados que se transforman en un estándar. La creatividad permite tener una aproximación distinta hacia los problemas u oportunidades”, expresa Rehbein de Transelec.

“Muchas veces nos quedamos en la idea, pero no avanzamos en su desarrollo. Es clave avanzar hacia las siguientes etapas de la innovación, como son diseño, prototipo, piloto y escalamiento. Si sólo nos quedamos en la idea y no fomentamos la ejecución finalmente, no tendremos nada”, afirma.

También es sustancial promover ambientes propicios para la innovación.

“Como empresa nos preocupamos de mantener los canales abiertos, escuchar ideas y tener herramientas al alcance de todos para poder implementarlas. Al ser una empresa con pocos niveles jerárquicos y más que una cultura de puertas abiertas somos una cultura sin puertas, se facilita mucho la comunicación entre todos los niveles y se eliminan las barreras”, señala la directora de Valor Humano de WOM, Sandra Díaz.

Perfil innovador

¿Qué características debe tener un profesional innovador?

“Más que las credenciales académicas o el dominio técnico en alguna materia, que son sin duda muy apreciadas, el perfil más efectivo para la innovación, el que más gravita, es el del profesional con carácter y mentalidad abierta, comprometido, integral, con una visión y entendimiento claro del entorno en que se mueve, y con capacidad de adaptarse a los rápidos cambios y tendencias a nivel global. Porque, si hay algo innegable, es que lo único que permanece constante es el cambio”, afirma el CEO de Siemens Chile.

“Capacidad estratégica, es decir, entender el desafío de una manera integral y visionaria; empática, para liderar iniciativas y equipos multidisciplinarios; ambidiestra, que es la habilidad para cumplir con el día a día, pero innovando también; y de resiliencia donde, sin temor a fallar, gestione el riesgo, se autodesafíe y pueda superarse ante la adversidad”, son, a juicio del ejecutivo de Transelec, algunas características clave de los nuevos profesionales para la innovación.

Aunque las empresas e instituciones chilenas están trabajando, aún queda mucho por hacer.

Apenas un 1,4% de los estudiantes chilenos de enseñanza media que rinden la prueba PISA están en los niveles más altos. Esto significa que apenas 4.000 estudiantes de todo el país tienen habilidades para manejar información difícil de encontrar en textos con los que no están familiarizados, mostrar una comprensión detallada de ellos y así inferir qué información es relevante. La cifra se compara negativamente con países desarrollados como, por ejemplo, Corea del Sur, donde el 40% de los estudiantes cuenta con este nivel educativo (más de 140.000 personas). ¿Cómo acortar esa brecha? La respuesta ya la tenemos: educación continua, práctica y desarrollo de habilidades adaptativas.

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Fuente: Economía y Negocios