Durante 2016 se entregaron 103.323 permisos para trabajar a extranjeros:
Visas de trabajo suben 19% anual y las que más aumentan son para gente de Haití y Venezuela
22.05.2017

Ocho de cada diez solicitudes que se aprobaron el año pasado fueron para peruanos, colombianos o haitianos. En todo caso, Perú disminuyó su número de requerimientos respecto de 2015, tal como España y Estados Unidos  


El año pasado se otorgaron en el país 103.323 visas de trabajo a extranjeros, considerando las modalidades sujeta a contrato y temporaria por motivos laborales (ver recuadro). Son casi 16.500 permisos más que en 2015, lo que significa un alza de un 19% anual, según los registros del Departamento de Extranjería y Migración.

A juicio de Jürgen Weller, jefe de la Unidad de Estudios del Empleo de Cepal, el bajo crecimiento de Chile no ha sido suficientemente fuerte como para contener los movimientos migratorios: “Los factores que influyen son múltiples, entre los que destacan la brecha de ingresos entre el país de origen y de destino, la probabilidad percibida de conseguir empleo donde se llega y la magnitud de la comunidad de connacionales existente”, explica.

Actualmente, el grupo de extranjeros más fuerte lo componen los oriundos de Perú (31.941), Colombia (27.405) y Haití (22.139), que en total tienen el 79% de las visas laborales entregadas el año pasado. Las solicitudes aprobadas de haitianos crecieron 2,9 veces, pero son los venezolanos quienes tuvieron el principal salto en doce meses, al pasar de 2.796 a 9.473 visas, es decir, 3,4 veces. (Ver infografía).

Según la experiencia de Mandomedio, la mayoría de los venezolanos que han llegado al país son personas calificadas. “Son principalmente mandos medios que se colocan en empresas de servicios, telecomunicaciones, tecnología y del sector industrial. A los especialistas en salud y arquitectos se les hace más complicado, pues deben convalidar sus carreras”, indica María de Atucha, gerenta de Selección de la firma de colocación.

Las proyecciones del jefe del Departamento de Extranjería, Rodrigo Sandoval, son que las solicitudes de Venezuela y Haití se mantendrán al alza, en la medida que las condiciones económicas no mejoren en esos países. En el otro lado de la vereda están las visas de peruanos, que cayeron un 12% anual, lo que distintos expertos atribuyen a la expansión de su economía.

El 2,8% de la fuerza laboral es extranjero

El crecimiento que ha logrado Perú también debiese provocar que cada vez menos trabajadores colombianos lleguen a Chile, cree Sandoval. Lo cierto es que la cantidad de permisos para de ellos se frenó, con solo 843 visas laborales más en un año, pese a la fuerte comunidad de connacionales que tienen acá.

“Es una muy mala noticia que disminuyan. Chile sigue dependiendo de la cantidad de personas que trabajen, y por tanto, la mano de obra disponible sigue siendo un factor crítico a la hora de establecer nuestras condiciones de desarrollo”, destaca Rodrigo Sandoval.

En esa misma línea, Pablo Valenzuela, coordinador del Servicio Nacional de Incidencia del Servicio Jesuita de Migrantes (SJM), agrega: “Para que un mercado se vea afectado por la fuerza laboral extranjera, (la presencia de estos) debe estar sobre el 10% de la población y en Chile estamos en un 2,8%, por lo tanto, estamos muy lejos de que eso pase”.

Asimismo, Weller subraya que hay ventajas asociadas a la llegada de migrantes: muchos entran en ocupaciones poco atractivas para los chilenos y, además, dichas comunidades generan nuevas actividades económicas y con ello, nuevos puestos de trabajo.

Gerentes de tecnología y farmacéutica se buscan fuera de Chile

Ahora bien, descontando el caso de República Dominicana -cuyo indicador bajó producto de un nuevo requerimiento de visa que impulsó a muchas personas a caer en la ilegalidad-, los grupos donde más cayó el requerimiento de visas laborales fueron de España y Estados Unidos, que bajaron un 22% y 19%, respectivamente.

Para Weller, solo en el caso español se podría hablar de una tendencia: “El aumento de visas de años previos claramente estuvo relacionado con el fuerte aumento del desempleo en aquel país, pero recientemente la situación laboral ha mostrado algunas mejoras”.

A juicio de Sandoval, en esta reducción de trabajadores de países desarrollados también influye el menor atractivo del mercado local: “Chile es un destino muy lejano por lo que tiene que tener condiciones que valgan la pena, y ya no lo vale tanto para españoles y norteamericanos, pero la sigue valiendo para haitianos y venezolanos, que tienen un PIB inferior al chileno”.

En el segmento de ejecutivos de primera línea, el movimiento de extranjeros ha tendido a contraerse. Así lo percibe John Byrne, socio director de Boyden: “Hay menos búsquedas porque hay menos oportunidades de trabajo, producto del actual escenario económico”. El experto aclara que los mercados más dinámicos son el farmacéutico y el tecnológico: “Son posiciones gerenciales donde en Chile hay poca gente y tenemos que ir a buscar afuera”, aclara.

Según la experiencia de Byrne, de un tiempo a esta parte a los ejecutivos de primer nivel de España, Argentina o Perú ya no les parece tan atractivo Chile: “Son países que han andado mejor, por lo que ya no hay tanto interés por venirse o quedarse, y la migración voluntaria ha caído”.

Para Sandoval, este escenario es especialmente complicado: “El migrante que se puede desplazar a otros países, el que se devuelve o busca un tercer destino, es una persona que tiene la suficiente calificación para irse a un lugar donde le vaya mejor. El que puede escoger destino migratorio vale oro para la economía chilena y es el primero que se va a aburrir”.

MENOR RITMO
La entrega de permisos para colombianos registró un  frenó  el  año pasado.

El 96% de los permisos es temporario por motivos laborales

Según los datos del Departamento de Extranjería y Migración, el 96% de las visas laborales que fueron otorgadas durante el año pasado corresponde a documentos temporarios por motivos laborales y el 4% restante, sujeto a contrato de trabajo. La primera fórmula está vigente desde marzo de 2015 y tiene una serie de ventajas respecto de la segunda, lo que explicaría su amplio protagonismo.

Por parte de los empleadores, se elimina la obligatoriedad de pagar los pasajes ante un despido y ya no es necesario informar a Extranjería en esos casos.

Por el lado de los migrantes, se rebaja de dos a un año el tiempo necesario para solicitar la permanencia definitiva, y en dicho período deja de ser excluyente tener un solo contrato.

Los aranceles de las visas sujetas a contrato y temporarias por motivos laborales varían según el país. Por ejemplo, para los colombianos sacar el primer permiso tiene un costo de US$ 295 (unos $197 mil), mientras que el valor de la temporaria es de US$ 180 (en torno a $120 mil). En el caso de las personas de Perú y Haití, ambos trámites tienen el mismo costo, US$ 80 y US$ 25, respectivamente.

María de los Ángeles Pattillo 


Fuente: El Mercurio