Conversamos con Gonzalo Durán de Fundación Sol
Encuesta Casen sobre trabajo: persisten desigualdades de ingresos, género y participación laboral
19.01.2017

En cuanto a los ingresos, Casen 2015 arrojó una diferencia de diez veces entre los deciles extremos. Si el primer decil obtiene en promedio $131.273 como ingreso mensual de la ocupación principal, el décimo acapara $1.323.818, mientras que el promedio se ubica en $462.147.


Esta semana el Gobierno entregó los resultados de la encuesta Casen 2015 sobre Trabajo. Si bien las autoridades celebraron el aumento de la participación laboral femenina (en 1990 era del 32,5%; en 2013 45,6% y en 2015 fue de 47,4%), persisten una serie de brechas que afectan la situación laboral de las mujeres y de los trabajadores más pobres.

A modo de ejemplo, la participación laboral femenina no llega al 50%, mientras que la masculina alcanza el 71,0%, estadística que se ha mantenido relativamente estable desde el comienzo de la Casen, porque en 1990 era de 73,6% y en 2013 alcanzó el 70,7%.

Más grave es lo que ocurre con el ingreso promedio mensual de la ocupación principal medido por sexo, puesto que los hombres totalizan $520.936, mientras que las mujeres registran $383.853. «La explicación que hay detrás es lo que se llama discriminación pura en contra de las mujeres, es decir, que a igual trabajo e iguales condiciones, la mujer gana aproximadamente un 20% menos que el hombre y eso obedece a motivos culturales, entre otros aspectos», afirma Gonzalo Durán, economista de Fundación Sol.

El investigador agrega que un aspecto fundamental para revertir esta situación pasa por establecer una negociación colectiva por rama económica, «que incluya a la gran cantidad de trabajadoras y de esa manera ellas puedan instalar en el debate público lo que son temáticas asociadas al género».

Por otro lado, el artículo 203 del Código del Trabajo sobre las salas cuna para empresas con 20 o más trabajadoras, carga a las mujeres con la responsabilidad del cuidado de los hijos. ¿Podría generarse un impulso a la participación laboral femenina si los hombres también son sujetos de la normativa? Para Gonzalo Durán, «podría significar que la mujer no sea discriminada en tanto es vista como un costo mayor al hombre. Por la edad fértil, el empresario ve en la trabajadora un costo adicional que muchas veces no está dispuesto a pagar».

Unos participan más que otros

La desigualdad también tiene una expresión en los datos sobre la participación laboral por decil de ingreso autónomo per cápita del hogar. En el caso de los dos primeros deciles, la participación es de 33,8% y 44,4%, respectivamente, mientras que el décimo decil (el 10% más rico) alcanza el 77,1%.   

Incorporando la variable de género en la estadística, Casen 2015 indica que la tasa de participación masculina para el primer decil es de 43,6%, proporción que sube a 59,7% para el segundo tramo. Sin embargo, el último decil, el de mayor ingreso, anota un 85,1%. Por el lado de las mujeres, la tasa de participación femenina medida en el primer decil arrojó un 26,9%; un 32,3% para el segundo decil y un 68,6% para el segmento de más altos ingresos.

Desde la perspectiva del número de personas que trabajan por hogar, medida de acuerdo al decil de ingreso autónomo, los números también dan cuenta de la desigual participación en el mundo laboral. Esto porque en el primer decil presenta un promedio de ocupados igual a 0,59, al tiempo que el décimo registra 1,38.

Si bien los datos sugieren que la entrada en el mercado laboral podría disminuir la desigualdad, para Gonzalo Durán se trata de una «condición necesaria, pero no suficiente. Cuando uno revisa lo que pasa con los ingresos de la gente que tiene trabajo, se da cuenta que en Chile sigue existiendo de manera potente el fenómeno de los trabajadores pobres, personas que trabajando 45 horas a la semana, sus ingresos no les alcanzan para superar la línea de la pobreza. Eso nos da cuenta de que el fenómeno va más allá de tener empleo».

Desigualdad y nivel de ingresos

Por el lado de los ingresos, Casen 2015 arrojó una diferencia de diez veces entre los deciles extremos. Si el primer decil obtiene en promedio $131.273 como ingreso mensual de la ocupación principal, el décimo acapara $1.323.818, y el promedio se ubica en $462.147.

Una revisión de los ingresos por sexo, indica que en el primer decil, los hombres obtienen un ingreso promedio mensual equivalente a $154.000 y las mujeres $103.000. En tanto, el ingreso del 10% más rico es de $1.545.000 para el caso masculino y $1.029.000 para el femenino.

Al observar la mediana del ingreso mensual de la ocupación principal por decil de ingreso autónomo per cápita, resulta aún más evidente la gravedad de la distribución del ingreso en el país. En el primer decil, un 50% de los hombres gana menos de $150 mil mensuales y la mitad de las mujeres obtiene $80 mil.

En el último decil, el 50% de los hombres registra ingresos menores a $1.050.000, cifra que en el caso de las mujeres desciende a $800 mil. El promedio, en tanto, indica que la mitad de los hombres gana menos de $341 mil al mes y el 50% de las mujeres saca menos de $270 mil mensuales.

«Si uno revisa el total, que es un dato que misteriosamente el Ministerio (de Desarrollo Social) no publicó, la mediana es $300 mil, es decir, la mitad de los trabajadores, ya sean hombres o mujeres, gana menos $300 mil líquidos y la gente tiene que estar completamente endeudada para llegar a fin de mes, para poder cubrir lo que falta de ingresos», explica Gonzalo Durán.


Fuente: El Ciudadano