La revolución tecnológica y el mercado laboral
19.07.2018

Las máquinas, los robots y la TI tienden a sustituir trabajos con tareas rutinarias y a complementar Chile tiene una productividad laboral que es la mitad del promedio OCDE y que es el 80% de la de Portugal, país que se cita como en el umbral del desarrollo.  


¿MÁQUINAS POR PERSONAS?

Uno de los temas más recurrentes en los últimos años en las revistas de economía es la creciente automatización de los procesos productivos y el ingreso de la llamada tecnología de la información (TI) en la provisión de innumerables servicios.

Los ejemplos sobran. Los cajeros automáticos que reemplazaron hace ya mucho tiempo las tradicionales sucursales bancarias con muchas cajas operadas por persona. Algo similar se empieza a observar tímidamente en el sector de supermercados con cajas autoservicio. Entre los ejemplos más modernos aparecen Amazon, Netflix, Spotify, quienes han transformado la industria de la venta al detalle y de las actividades de entretención. Por otra parte, si revisan su teléfono celular lo encontrarán llenos de aplicaciones que finalmente están reemplazando trabajadores.

En su rol de consumidores, las familias se han visto fuertemente beneficiadas con todos estos cambios en la calidad de los servicios. En su rol de oferentes de trabajo algunos se han visto seriamente amenazados al perder sus empleos, o por un menor crecimiento en los salarios reales. Digo algunos, porque hay trabajadores que han visto un aumento sustancial en sus salarios reales debido a un cambio en la demanda por trabajo.

Causas y consecuencias

Sin duda que uno de los elementos a considerar es la fuerte disminución del precio de los bienes de capital respecto al precio de los bienes de consumo que ha experimentado el mundo en los últimos 60 años. Pero no tan solo eso, sino que además el aumento en la calidad de los bienes de capital, lo que ha posibilitado la rápida sustitución de trabajo por capital en la empresa.

Esto ha generado importantes efectos distributivos entre los dueños del trabajo y del capital. Se ha observado una disminución en la participación del ingreso del trabajo como porcentaje del ingreso nacional en varios países desarrollados (EE.UU., Alemania, Australia, Japón). Esto obviamente tiene como contrapartida un aumento en la participación del retorno del capital.

Pero también al interior del grupo de los trabajadores se han observado cambios importantes. Por ejemplo, en los EE.UU. el crecimiento de los salarios reales ha sido mucho más alto para los trabajadores que en 1980 estaban en los extremos de la distribución salarial. Es decir, trabajadores con salarios cercanos al promedio experimentaron un menor crecimiento que los de aquellos con bajos salarios y altos salarios.

Una hipótesis, que se desprende de lo anterior, es la automatización de los procesos productivos y la TI ha tendido a perjudicar a los trabajadores de mediana calificación y a beneficiar a trabajadores de baja calificación (bajos salarios) y de alta calificación (salarios altos).

A partir de un análisis más profundo de los datos de EE.UU., un trabajo de Autor, Levy y Murname (1), que ha generado abundante literatura acerca del tema en los últimos años, analiza cómo la computarización ha afectado a los distintos tipos de tareas que realizan los trabajadores. Los autores concluyen que la automatización ha afectado a las labores más bien rutinarias, ya sean actividades manuales o cognitivas. Mientras que los nuevos tipos de capital han tendido a complementar los trabajos no rutinarios, ya sean manuales o cognitivos. Es decir, las máquinas, los robots y la TI tienden a ser complemento no del mayor capital humano, sino que más bien de la tarea que se desempeña.

Es interesante notar en este punto que la producción y el empleo en la industria manufacturera ha disminuido fuertemente en los EE.UU., debido en lo principal a la disminución de trabajadores con baja escolaridad. En cambio, lo servicios relacionados a salud, servicios profesionales de administración y computación, asesorías financieras, restaurantes y hoteles han experimentado un importante crecimiento en el empleo. Este punto nos lleva a pensar en hipótesis que podrían complementar lo que ha pasado en el mercado laboral norteamericano.

Otras hipótesis

El comercio internacional, inmigración y outsourcing son posibles explicaciones para el fenómeno descrito en el mercado laboral con anterioridad.

La mayor integración internacional ha modificado los patrones de especialización de los países. Las empresas norteamericanas han trasladado plantas a México o contratan el ensamblaje de sus productos a China o servicios de telefonía a India. Esto está relacionado al fenómeno de outsourcing en que la empresa en lugar de integrarse para llevar a cabo toda la línea de producción y servicio al cliente en un solo lugar, subcontrata a otras empresas parte del proceso productivo. El sector manufacturero se asocia a la producción de bienes transables, la cual se vería más afectada por esta mayor integración.

La inmigración de trabajadores de baja calificación a los EE.UU. ha influido en el mercado de los servicios que dicen relación con hospedaje, restaurantes y comercio detallista. Es así como los trabajadores norteamericanos de baja calificación, pero que tienen la ventaja del idioma pasan a ser jefes de local o al trato directo con los clientes, mientras los inmigrantes realizan tareas de apoyo a dichas actividades.

(1) D. H. Autor, F. Levy y R.J. Murname "The Skill Content of Recent Technological Change: An Empirical Exploration" The Quarterly Journal of Economics, Volume 118, Issue 4, 1 November 2003, Pages 1279-1333.

 ¿Qué pasa en Chile?

por capital es algo que se desarrolla en los países de mayor ingreso per cápita. Esta forma de producir ha ido llegando paulatinamente a nuestro país, ya sea a través de la instalación de empresas extranjeras o simplemente de la importación de las nuevas tecnologías. Trabajos de tipo rutinario serán paulatinamente reemplazados por máquinas.

Los efectos del comercio internacional es algo que hemos vivido en los últimos 50 años y por tanto no requiere mayores explicaciones. Tal vez el fenómeno más reciente y que aún sabemos poco de su impacto es la inmigración. Sin duda que la llegada de trabajadores de baja calificación está generando fuerte competencia a los jóvenes de baja escolaridad que se inician en el mercado laboral. De ahí la elevada tasa de desempleo observada en ese segmento.

Los efectos en productividad

Uno de los efectos esperados en este proceso de automatización es que las economías observen un aumento importante en la productividad laboral. En el último reporte de la OCDE sobre productividad analiza el comportamiento de esta para los países miembros comparando cómo ha crecido la productividad antes y después de la crisis financiera internacional.

La Figura 1 muestra una comparación de la tasa de crecimiento del promedio de los países OCDE, EE.UU., Chile y de otros países con los cuales habitualmente nos comparamos (Nueva Zelanda, Portugal y España). Para todas las economías del gráfico, con la excepción de España, la tasa de crecimiento de la productividad laboral disminuyó en el período poscrisis (2010-2016).

En otras palabras, en la recuperación de la "Gran Recesión", las economías OCDE no han retomado la senda de crecimiento del período precrisis.

Lo otro destacable para el caso de Chile, pero que es coherente con las teorías tradicionales del crecimiento económico, es que en nuestro país, al ser el de menor ingreso per cápita, la productividad crece a tasas más altas.

Sin embargo, cuando uno observa los niveles de productividad laboral, se encuentra que a Chile aún falta mucho para alcanzar a EE.UU. e incluso está muy por debajo del promedio de países OCDE (Figura 2). En efecto, Chile tiene una productividad laboral que es la mitad del promedio OCDE y que es el 80% de la de Portugal, país al que inicialmente querríamos alcanzar.

Estas diferencias pueden deberse a una serie de variables, como son las diferencias en el funcionamiento de la economía (regulación, flexibilidad de los mercados, facilidad para crear empresas, etc.), calidad y cantidad de capital humano y de las ya mencionadas nuevas tecnologías de la información y de los nuevos bienes de capital que permiten mejorar los procesos productivos.

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Fuente: El Mercurio