Trabajadores part time voluntarios: 40% del total son hombres y un cuarto tiene 60 años o más
26.02.2018

Expertos advierten que la normativa contiene ciertas rigideces que impiden que más gente acceda a esta modalidad laboral. El no poder dividir la jornada diaria ni acordar los horarios semanales con poca anticipación son parte de los aspectos que se debieran flexibilizar.


En el país hay casi 908 mil personas que trabajan menos de 30 horas a la semana de forma voluntaria, considerando los datos de empleo del INE del último trimestre móvil de octubre-diciembre de 2017, según un análisis de Clapes UC. Este grupo representa el 11% del total de ocupados y se caracteriza por disponer de una jornada laboral a tiempo parcial según la definición de la OIT y en la que se basa la legislación chilena, es decir, dos tercios de la jornada completa de 45 horas.

A diferencia de quienes destinan a su empleo más de 30 horas a la semana, entre los llamados part time se puede parcelar el salario según el tiempo trabajado. “El empleador no tiene que pagar el sueldo mínimo, sino que se desembolsa el proporcional de las horas acordadas. La misma lógica se ocupa para calcular las indemnizaciones y gratificaciones legales”, explica el abogado y gerente del área laboral de BDO Chile, Karl Sievers.

Desde Clapes UC detallan que el 43% de este segmento dedica habitualmente entre 21 y 30 horas laborales a la semana (387 mil personas), mientras el 37% entre 11 y 20 horas y el 20% restante, 10 horas o menos.

Eso sí, para ser considerado part time , se toma en cuenta el máximo de horas trabajadas. Así, si una persona destinó en una semana 10 horas a su empleo, pero a la siguiente más de 30, su jornada ya no es calificada como parcial, pues en un período se superó el límite. En ese contexto, Sievers reconoce que la norma es muy rígida: “No se puede compensar una semana con otra, ni promediar, por lo que el empleador debe ser cuidadoso, pues la norma no es tan flexible como se podría desear”.

En estos casos, muchas veces se utiliza la figura de las horas extraordinarias, las que al igual que para los trabajadores full time tienen un recargo de 50%. Pero para quienes están a tiempo parcial hay un límite de 10 horas semanales, dos menos que sus pares con horario completo.

Otra intransigencia de la ley tiene que ver con la continuidad de la jornada diaria, dice el consultor laboral Huberto Berg, socio de Berg Consultores. “No se puede cortar y tiene que ser de corrido, lo que deja a mucha gente fuera. Hay quienes estudian y pueden trabajar dos horas en la mañana y dos en la tarde, por ejemplo. Lo ideal sería que cada cual administrara su tiempo”, indica.

Tampoco hay suficiente elasticidad en la distribución de los horarios semanales, advierte la economista Cecilia Cifuentes, directora ejecutiva del Centro de Estudios Financieros de la Universidad de los Andes. “Es muy complejo, sobre todo para los estudiantes, que tienen una disponibilidad poco regular para trabajar”, agrega. En la web de la Dirección del Trabajo se detalla que se pueden pactar distintas alternativas semanales o por períodos superiores, pero el empleador debe determinar la modalidad que le acomoda con al menos una semana de antelación. “Es otra limitación, pues no se puede coordinar de un día para otro si es que se necesita”, agrega Sievers.

Frente a este escenario, muchas veces la forma de trabajo termina definiéndose por acuerdo entre las partes, reconoce el economista y asesor senior de Clapes UC, Juan Bravo. “No debiera resolverse por una cuestión de buena voluntad, pero se hace. Al final es complicado si es que luego hay diferencias y desembocan en disputas legales. Debiera existir la opción de pactar como el colaborador y el empleador quisieran”, subraya.

Jóvenes impulsan esta modalidad

El 47% de quienes se ocupan por menos de 30 horas lo hacen por cuenta propia, mientras que un 34% son asalariados privados y solo un 5% son públicos. “Trabajar por menos tiempo es una característica apetecida por quienes se emplean por su cuenta, pues muchos no quieren que nadie les imponga una jornada de trabajo completa”, explica Bravo.

Además, 40% de los part time son hombres (362 mil personas) y 60% mujeres (545 mil), mientras que un cuarto del total tiene 60 años o más (230 mil) y casi otro cuarto tiene menos de 29 años (222 mil). En McDonald’s Chile, por ejemplo, el 62% de sus 3.400 colaboradores tienen jornada part time , y en su mayoría tienen entre 18 y 23 años. “Son personas que están estudiando, y la modalidad part time les permite compatibilizar esa actividad con el trabajo”, dice Mariana Tarrío, gerenta de RR.HH.

En los últimos siete años, la jornada parcial voluntaria ha crecido un 33%, ya que en 2010 alcanzaba a 683 mil personas, según el informe de Clapes UC. A juicio de Sievers, el número va a crecer aún más por la presión de las nuevas generaciones. “A los jóvenes les gusta tener flexibilidad y tiempo para otras actividades además del trabajo, por lo que les acomoda esta modalidad”.

Expertos coinciden en que el trabajo part time tomará más protagonismo en la medida que se flexibilicen las normas que lo regulan. Además, Berg estima que otro elemento determinante para su mayor impulso es la mejor implementación del teletrabajo. “Actualmente es poco viable, pues se obliga al empleador a tomar resguardos de seguridad sobre lo que pasa en la casa del colaborador, y de alguna forma lo hacen responsable sobre algo que no tiene real control”, advierte.

De cambiar el panorama, lo más destacable para Berg es que podrían ingresar a la fuerza de trabajo personas que hoy no tienen interés de hacerlo. Mientras Sievers destaca como efecto positivo para la economía el hecho de que podría ser más común ver gente con dos empleos, tal como ocurre en Estados Unidos.

Eso sí, Bravo dice que el mayor crecimiento económico no tiene un efecto lineal en el trabajo parcial voluntario, a diferencia del involuntario que tiende a disminuir. “Por un lado, cuando la economía se acelera mucha gente que está inactiva pasa a estar ocupada part time , pues se le presentan oportunidades de negocio. Por otro, las empresas requieren contratar más personas y en la mayoría de los casos es por jornada completa”, precisa.

M. P.

Capital Humano

El Mercurio


Fuente: Economía y Negocios