¿Te gustaría que tu día fuera más productivo? Coach de liderazgo revela la técnica que te ayudará a lograrlo
21.12.2016

¿No logras concentrarte en tus tareas? ¿El día se te pasa volando y alcanzar a hacer poco o nada? La propuesta de esta especialista te será de mucha utilidad.


Ya es mediodía, estás en la oficina y sientes que no has avanzado en nada de lo que tenías programado para tu jornada laboral. Te frustras, te angustias y también te enojas contigo mismo. “¿Por qué no logro que mi día sea productivo?”, te preguntas. 

De acuerdo a la especialista en liderazgo Carole Gaskell, hay una cosa que las personas exitosas hacen todas las mañanas para prepararse para enfrentar el día y ser más productivos, y que solo les toma tres minutos: respirar profundo. 

“Si se usa a diario, además de estimular la salud y aliviar el estrés, la respiración consciente según se ha probado también mejora la creatividad, la concentración y la atención”, aseguró la coach al “Daily Mail”. 

Pero, ¿en qué consiste exactamente la respiración consciente? Según Gaskell se trata de inspirar profundo por la nariz para que el aire llene pecho y abdomen, y luego exhalar para eliminar sentimientos negativos o cualquier cosa que la persona esté reteniendo en su interior. 

“Sí, puede ser que si tú todos los días guías y sientes tu respiración, vas a poder sentirte mejor y eso probablemente puede incidir en que te vaya mejor en las cosas que estás haciendo”, sostiene Pilar Mardones, psicóloga clínica e instructora de mindfulness, disciplina también conocida como atención plena. 

Sin embargo, la especialista aclara que aunque esta técnica de respiración probablemente generará en la persona una sensación de calma, ese no es el sentido último del mindfulness, una práctica milenaria de meditación muy sencilla pero profunda. 

“El sentido último del mindfulness es ser más libres de los condicionamientos mentales que nos hacen sufrir (...) Tiene que ver con detenerse, serenarse y descansar (...) Se trata un poco de volver a lo básico, cómo me cuido, cómo me atiendo”, explica Mardones. 

Apagar el piloto automático 

La instructora de mindfulness asegura que la invitación que hace esta práctica tiene que ver más bien con parar, ojalá hacer menos y poder estar desde un lugar distinto al que las personas suelen estar todo el tiempo, que es en piloto automático, es decir, sin tomar conciencia de qué es lo que les pasa en determinado momento. 

“El mindfulness es la capacidad innata que todos tenemos de prestar atención a la experiencia presente. Qué pensamientos o imágenes cruzan por la mente, qué emociones o sentimientos puedo reconocer en este momento, qué sensaciones corporales puedo sentir aquí y ahora”, dice. 

Se trata una invitación tan atractiva -dice la instructora- que ha hecho que la práctica se convierta en una moda y es en ese punto donde llama a tener precaución, ya que el objetivo final del mindfulness no es hacer más cosas, para ganar más y tener éxito. 

Asimismo, Mardones pone especial énfasis en que el mindfulness requiere de práctica. “Todos tenemos la potencialidad de poder conectarnos con nuestra experiencia, de poder detenernos y ver qué está pasando en este momento. Pero el ir haciendo eso requiere una práctica, porque la mente está habituada a estar en el registro del piloto automático”, dice. 

En este sentido, la instructora señala que es posible tomar un curso individual o grupal, aunque este último formato es más enriquecedor, ya que ayuda a las personas a ver que su mente no es distinta a la de los otros y que más o menos funcionan igual. 

Pero, dada la creciente popularidad del mindfulness, ¿cómo es posible diferenciar a un instructor real de uno que busca un beneficio económico personal? “Siempre hay que ver cuál es la intención del que lo toma y del que lo ofrece (…) En ese sentido, buscar ojalá lugares serios en que puedan enseñar esta práctica, lugares donde tengan formación”, concluye Mardones.


Fuente: Emol