Síndrome del ejecutivo: La manera incorrecta de desconectarte del trabajo en vacaciones
24.01.2017

El descanso veraniego debe ser precisamente eso, dice la psicóloga laboral Jennifer Faunes. Sin embargo, advierte que lograr este estado de relajo es tan complejo como retomar la vida laboral dice sobre el “Síndrome del ejecutivo”.


Según el profesor de Psicología de la Universidad CEU San Pablo, Fernando Miralles, “el síndrome del ejecutivo” es la ansiedad que surge en algunas personas durante sus vacaciones por abandonar sus puestos de trabajo. A la vez, según la psicóloga laboral y diplomada en gestión laboral, Jennifer Faunes, este desajuste es un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad y tiene como principales causas la competitividad imperante en un modelo económico que hace que, en ocasiones, la vida profesional prevalezca sobre la personal.

Para evitar llevarse el trabajo a casa y perturbar el tiempo en familia, además de lograr una desconexión placentera durante este ansiado período, debería seguir estos consejos:

► Planificar las vacaciones: “No tan solo hablamos de encontrar el lugar indicado para salir, cotizar o comprar los pasajes y preparar las maletas con lo necesario para los días fuera. Inclusive que ya tengamos la autorización de la jefatura para irnos, podemos podemos evitar el estrés planificando las tareas que se deben realizar en nuestra ausencia en el trabajo. Se recomienda también dejar identificadas a las personas que tomarán nuestras funciones en nuestro reemplazo y adelantar la mayor cantidad de trabajo que sea posible para evitarnos el estrés de regreso de vacaciones. 

Otra recomendación es “confiar en los equipos de trabajo y dejar una respuesta automática en el correo electrónico con el nombre de la persona que tomará esas funciones en nuestra ausencia, así se evita también la ansiedad de quienes nos escriben”.

Cambiar la rutina: “Es importante comenzar a realizar todo lo contrario de las viejas rutinas del año, de los deberes y de las estrecheces de tiempo. Dejar el reloj de lado, desconectarse del celular y no llevar de vacaciones ningún accesorio que recuerde las funciones laborales. Conversar más y mejor, disfrutar el “ser y estar presente” poniendo todos los sentidos en las actividades veraniegas. Recordar siempre que nadie es imprescindible por tanto el trabajo se realizará de igual manera estemos o no en nuestro puesto, así volvemos a respetar y hacer respetar nuestros tiempos”.



Privilegiar el bienestar propio: “Practicar una especie de especie de “auto - regaloneo”, recordando las cosas que normalmente dejamos de lado durante el año por el trabajo es una buena práctica. Andar con ropa cómoda, decirle sí a un buen masaje, darse un baño de tina o tomar pequeñas siestas, son actividades que agradan al cuerpo y constituyen “buena prácticas” para desconectarse del trabajo”.

Realizar ejercicio: “La actividad física ayuda no tan solo a mantener una buena condición, sino a despejar la mente. Actividades como correr, andar en bicicleta, caminar, patinar, etc. Pueden alargar la jornada de actividades placenteras y que nos llenarán de energía”.

Comer bien y sano: “Disfrutar de la comida en forma lenta, sintiendo el sabor y sus aromas. Idealmente sin el televisor encendido para concentrarnos al 100 % en ese –a veces olvidado- ‘ser y estar presente’ también ayudará a evitar posibles malestares estomacales”.



Escuchar música agradable: “Cuando se escucha una canción que nos agrada el cuerpo tiende a seguir el ritmo. No hace falta concentración, esto permite que la mente se tranquilice, libere estrés y ansiedad para entrar en un estado totalmente opuesto a la atención del trabajo”.

Finalmente, la recomendación general, según Faunes, es intentar que, mediante esta práctica, la vuelta a la rutina sea de manera gradual. “Siempre es recomendable poder disfrutar de la casa antes de volver a trabajar. Dejar unos días para hacer lo que hemos dejado de hacer durante el año en nuestra casa y hacer gradualmente consciente la vuelta al trabajo, que es inminente, pero sin preocupaciones, con lindos recuerdos y con las energías recargadas”, agrega.


Fuente: La Nación