Resultados de encuesta sobre Confianza e Imagen Empresarial de Sofofa, Cadem para octubre:
Confianza ciudadana en las empresas llega a su mejor nivel en dos años
28.10.2017

El 52% le asigna una “buena nota” a la percepción que tienen de las compañías. La mirada sobre las pymes es mucho más positiva respecto de la que existe sobre las grandes firmas.  


Buenas noticias para las empresas trajo la novena versión de la encuesta sobre Confianza e Imagen Empresarial de la Sofofa con Cadem.

La confianza ciudadana en las empresas va al alza y registra su mejor nivel desde que se realiza la medición, que partió en julio de 2015. Así, los resultados de octubre de este año muestran que el 52% asigna una buena nota (entre cinco y siete) a la confianza que tiene en las compañías. Ello, versus el 46% de la medición de mayo y el 45% de octubre de 2016.

Según explica Rafael Palacios, director de políticas públicas de la Sofofa, el repunte puede explicarse por distintos elementos. “Hay factores internos como, por ejemplo, que los chilenos estarían respondiendo favorablemente a la mayor exposición pública que ha mostrado la empresa en los últimos meses, procurando transparentar y legitimar sus intereses en el debate público”, dice. Señala que las personas estarían reconociendo estos nuevos liderazgos propositivos, con miradas de largo plazo centradas en la convergencia del interés público con el privado, en lugar de la defensa de intereses particulares de corto plazo.

Además, agrega que hay factores externos que también influyen como la renovación de expectativas producto del ciclo electoral y un cambio de tendencia en el crecimiento económico.

Sin embargo, cuando se mira el nivel de confianza por tipo de empresa, hay una brecha significativa por tamaño, resultado que fue comentado por Roberto Izikson, gerente de asuntos públicos de Cadem, en el consejo general de la Sofofa, el miércoles pasado, donde presentó los resultados del estudio.

El nivel de confianza en las pymes asciende a 74%, mientras que en las grandes compañías privadas llega a solo 41% y en las empresas públicas, a 45%.

Sin embargo, cuando consultados sobre la firma donde trabaja, la confianza también es alta y llega a 73%, fenómeno similar a la percepción sobre el dueño de la empresa donde labora, con 66%. Los “empresarios”, como concepto general, siguen siendo mal evaluados y reciben 65% de evaluaciones “rojas”, con notas de 1 a 4.

Palacios señala que el nivel de empatía que generan las pymes en nuestro país es muy alto, principalmente por la cercanía con que se percibe a sus dueños y por la cantidad de trabajo que generan. Indica que el desafío para las grandes empresas está en acercarse a sus clientes y trabajadores, elevando estándares de calidad de servicio, cuidando atributos más subjetivos de la generación de confianza, tales como la responsabilidad, honestidad y transparencia y la empatía.

“Es la complejidad propia de la gran empresa la que despersonaliza la experiencia de relacionamiento con sus clientes, por lo que, para acortar la brecha, requiere retomar un posicionamiento público coherente con nuevos estándares de calidad de servicio que le permitan cumplir con lo prometido, y al mismo tiempo tener una visión clara de cómo contribuir al desarrollo del país, colaborando al mismo tiempo con la modernización del Estado”, comenta.

Proyecto Dominga

En la medición de octubre se incorporaron preguntas sobre el proyecto minero-portuario Dominga, que fue rechazado por el Comité de Ministros en agosto de este año.

El 53% de los consultados dijo estar de acuerdo con la decisión de la instancia de no dar el visto bueno al proyecto. En otra pregunta, el 69% de las personas señaló que los criterios ocupados por las autoridades de gobierno para la aprobación de proyectos de inversión en Chile son “criterios políticos”. Respecto al proyecto Dominga en específico, solo el 26% opinó que se ocuparon razones técnicas.

“Consideramos necesario que los proyectos tengan una instancia de evaluación de base territorial y ciudadana. Sin embargo, esta debiera llevarse a cabo en etapas tempranas de su desarrollo, pues no es razonable que, como en el caso de Dominga, se impongan al término de un largo y exhaustivo proceso de evaluación técnica”, dice Palacios. Agrega que, para que cambie la percepción de que la ejecución de los proyectos de inversión solo favorece a sus dueños, hay que avanzar hacia una descentralización tributaria que permita que los beneficios económicos de los proyectos no sean íntegramente administrados por el gobierno central, posibilitando el aporte directo de las empresas, por ejemplo, a fondos comunales administrados por autoridades locales que financien iniciativas ejecutadas por organizaciones ciudadanas.

Mariana Penaforte 


Fuente: El Mercurio