Perfil laboral del senior: 6 de cada 10 adultos que trabajan lo hacen por necesidad
29.07.2017

El 50% de los hombres mayores de 60 años siguen trabajando, pero solo una de cada cinco mujeres lo hace. Asimismo, a medida que aumenta el rango etario, menos son los asalariados y más los trabajadores por cuenta propia. En tanto, el ingreso promedio para el segmento mayor es de $337 mil, de acuerdo al estudio “Adultos mayores: Un activo para Chile”.  


La vejez suele verse como una etapa de pérdida de habilidades y capacidades cognitivas, físicas y funcionales; sin embargo, para Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas UC, este escenario está cambiando, ya que las proyecciones demográficas en Chile no solo muestran que en la próxima década los adultos mayores representarán más del 20% de la población chilena, sino también que vivirán más años y en mejor estado de salud.

Si a esto se suma que en el país hay, aproximadamente, dos millones de personas sobre 65 años y que se proyecta que al 2050 serán más de 4,6 millones, prepararse para afrontar la longevidad es un desafío país que tiene carácter de urgencia, señala Fernando Larraín, gerente general de la Asociación de AFP.

Y es que el senior de hoy cuenta, en la mayoría de los casos, con la vitalidad y autonomía necesarias para seguir siendo un aporte a la sociedad y seguir desarrollando sus propios intereses en el ámbito laboral, junto con requerir de un ingreso permanente que satisfaga sus necesidades. De hecho, según el estudio “Adultos mayores: Un activo para Chile”, realizado por el Centro de Políticas Públicas de la UC y la Asociación de AFP, seis de cada 10 personas mayores de 60 años declaran que la principal razón para seguir trabajando es por necesidad económica. No obstante, el 65% de ellos también responde que seguirían en el mercado, aunque no tuvieran esa necesidad.

Suben los independientes y bajan los ingresos

De acuerdo con el estudio de la UC y la AAFP, si bien la mitad de los hombres mayores de 60 años siguen activos laboralmente, la tasa de participación en las mujeres de la misma edad alcanza a solo una de cada cinco. “Eso sí, la presencia femenina podría aumentar en el futuro, a medida que las mujeres que se encuentran en su adultez (entre 25 y 59 años) se conviertan en adultas mayores, teniendo en cuenta que hoy tienen tasas de participación laboral que varían entre el 60% y 70%”, señala el informe.

Cecilia Cifuentes, investigadora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School de la Universidad de los Andes, explica que esto se debe a aspectos culturales. “Para esas generaciones, el trabajo de la mujer fuera de la casa era mucho más inusual que para el hombre. Sin embargo, esa realidad ha mejorado en los últimos años, considerando que hace siete años las tasas de participación laboral eran de 45% y 15% para hombres y mujeres, respectivamente, mientras que hoy son de 52%, versus 21%”, dice.

Asimismo, Cifuentes señala que en los grupos más jóvenes (entre 15 y 50 años), la incidencia laboral tiene una diferencia menor: 73% para los hombres y 58% para las mujeres. “Esto muestra que las brechas en el trabajo se están reduciendo, por lo que deberíamos esperar que en el futuro las mujeres mayores de 60 años también participen en forma más activa del mercado laboral”, asegura.

Con estos datos a la vista, la economista añade que es deseable que las políticas públicas fomenten esta tendencia, a través de incentivos a la contratación de adultos mayores, y también con el cada vez más necesario aumento de la edad de jubilación, especialmente para las mujeres. “No parece razonable que si hay consenso en reducir las brechas laborales entre hombres y mujeres, la legislación mantenga una diferencia tan significativa en la edad de jubilación”, dice.

Por otro lado, según el estudio de la UC y la AAFP, el tipo de ocupación que desempeñan las personas también cambia con la edad. Así, se observa una importante caída del trabajo asalariado a medida que aumenta la edad. Por su parte, el trabajo independiente crece conforme se cumplen años: si entre los 15 y 24 años, el 88% de los ocupados es asalariado, solo el 11% es trabajador por cuenta propia. En tanto, entre los 60 y 74 años aumentan los trabajadores por cuenta propia a 41%, y los asalariados bajan a 59% de los ocupados de esa edad (ver infografía). Se detecta, además, que los ingresos disminuyen un tercio entre quienes empiezan a trabajar de forma independiente a partir de los 65 años.

Por otro lado, en comparación con los ingresos promedio para el total de los ocupados, existe una brecha de 28,7%, en detrimento de las personas de más de 65 años, ubicándose cerca de los $337 mil el sueldo para este grupo etario.

Juan Bravo, economista de Clapes UC, señala que esto ocurre porque se sabe que es difícil conseguir un empleo por la mayor edad. “De acuerdo a la Encuesta de Opinión y Percepción del Sistema de Pensiones en Chile (2015), cuando a los encuestados se les preguntaba por las tres principales razones por las que creen que dejarán o dejaron de trabajar, el 24% de las menciones recae en ‘porque el mercado laboral no lo permite’. De esta manera, una parte obedece a razones involuntarias, que es la falta de oportunidades laborales por la edad, pese a que algunas personas tienen salud y energía”, explica Bravo. Por lo tanto, dice el economista, eso les deja la opción de retirarse o de seguir trabajando por cuenta propia. Otras razones son voluntarias, pues algunos quieren seguir trabajando, pero a un ritmo que les acomode, con horarios flexibles, sin tener que cumplir largas jornadas, y muchos, en su propia casa, indica.

Retiro efectivo de los hombres se da sobre los 70 años

Al comparar la edad legal de jubilación de los países miembros de la OCDE, el informe de la UC y la AAFP destaca que en el caso de la edad de retiro efectivo de los hombres, Chile se ubica en el tercer lugar, tras Corea y México, con un promedio de 70,9 años en 2014, en tanto que en los países de la OCDE es de 64,6 años. En tanto, respecto de las mujeres, nuestro país se ubica en el segundo lugar, solo antecedido por Corea, con una media de 61,9 años, mientras que en la OCDE, el promedio de la edad de retiro efectivo para ellas es de 63,1 años.

En ese sentido, Alejandra Vives, académica de la Escuela de Medicina de la UC, señala que es esencial diseñar e implementar incentivos a nivel de oferta y demanda, para generar la reinserción o retención laboral de los adultos mayores.

Asimismo, indica que se debe impulsar la flexibilidad laboral como una orientación relevante para el diseño e implementación de políticas y programas que busquen la contratación o retención laboral de los seniors , con el fin de resguardar que las condiciones de trabajo sean adecuadas y atractivas.

Consuelo Moreno, de la Fundación Oportunidad Mayor, agrega que se debe promover un cambio cultural acerca de las características, capacidades y aportes de la tercera edad a la sociedad en general y a cada una de sus comunidades.

SI ENTRE LOS 15 Y 24 AÑOS, el 88% de los ocupados es asalariado y un 11% trabaja por cuenta propia, entre los 60 y 74 años aumentan los trabajadores por cuenta propia a 41% y la tasa de asalariados baja a 59%, respecto del total de ocupados de esa edad, según estudio de la UC y Asociación de AFP.

Daniela Paleo 


Fuente: El Mercurio